Las zonas indígenas representan un sector en la economía que ha quedado olvidado, es decir, el campo mexicano hasta nuestros días representa retraso y deterioro, es por eso que es necesario tener en cuenta que este ha sido abandonado y requiere de una seria atención por parte de los gobiernos en sus diversos niveles.

Los indígenas representan un sector social vulnerable, el cual requiere de atención, es por eso que un grupo de especialistas del “Programa Universitario México Nación Multicultural” y el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, realizaron un trabajo en conjunto en el que se estudiaron diversos contextos rurales, el que llevo por nombre “Remesas, migración y desarrollo de las comunidades indígenas del México actual 1980-2010”. En este trabajo se abordó el contexto real del campo mexicano y la necesidad de políticas públicas que le den continuidad a su rescate.

Factores económicos, en su mayoría son la causa principal por la que los indígenas se ven orillados a abandonar sus lugares de origen, o bien a romper con la tradición familiar de trabajar la tierra, es decir, el autoconsumo en el campo se ve relegado ya que ahora estos grupos sociales se encuentran en la necesidad de incorporarse al trabajo asalariado.

Esto sin duda implica nuevos fenómenos de diversas dimensiones, en la investigación antes mencionada lo que se busca es que las autoridades de los tres niveles de gobierno sean conscientes de las necesidades y nuevos retos para la sociedad mexicana ante un cambio como este; la gestión de políticas públicas y programas sociales implica que la toma de decisiones sea de manera equitativa y focalizada en generar mejores condiciones de vida para la población rural. Este trabajo de gestión debe hacerse desde instancias gubernamentales, organizaciones sociales, para que llegue a los congresos y resuelvan de manera eficiente las problemáticas que deben atenderse. La actual “Cruzada Nacional Contra el Hambre” es el resultado de múltiples estudios multidisciplinarios y que actualmente opera la Secretaría de Desarrollo Social. Al comenzar la implementación de este programa se encontró que la migración se ve acentuada en zonas indígenas, es decir, se descubrió un nuevo fenómeno social, el descuido de zonas rurales en las cuales se requiere de inversión y apoyo a pequeños productores.

En esta investigación se ubicó a las remesas como un aspecto notable en la economía local, ya que el número de hogares indígenas que las captan es de suma importancia, los estados con más altos índices de pobreza son los que tienen mayor captación de remesas.

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Un fenómeno curioso es el hecho de destacar que los indígenas han sido un factor de trascendencia en el proceso de desarrollo, aunque todo ha sido bajo un esquema de explotación y despojo. Aunque es de destacarse su rol como factor de preponderancia, es decir, la migración es y la trascendencia que han cobrado las remesas con el paso de los años, ahora ambos fenómenos vistos como un factor de desarrollo del país.

Hay ejemplos varios de la riqueza que las remesas generan en sus comunidades, pero aun así es evidente que los jornaleros y migrantes indígenas reciben los sueldos más bajos que los de otros segmentos de la población. En situaciones como esta es en las que se hace evidente la degradación del trabajo agrario.

Ser indígena implica discriminación, no solo en el país de origen, ya que se acentúa cuando estos migran a otros lugares para seguir trabajando en las labores del campo, esta problemática se agrava en las mujeres, ya que ellas son las que son las que padecen serias violaciones a sus derechos humanos, esto se debe a que los riesgos a los que se exponen son mayores y eso las convierte en un grupo vulnerable.

Según la investigación, los ingresos de las remesas representan un ascenso en las divisas locales, por lo que representan solo un lugar por debajo de la venta de hidrocarburos en la economía nacional. En ocasiones se ha superado al turismo y a la inversión extranjera directa la cual ha caído en los últimos años.

Basado en el estudio, en términos de valor, en 2006 se tuvo un auge elevado en el que las remesas alcanzaron más de 25 mil millones de dólares, al cierre de 2013 descendieron a 22 mil millones de dólares.

Haciendo una comparación global, el estudio encontró importantes inversiones de la población indígena, independientemente de la importancia que tenga la modificación de la economía en las zonas indígenas, en las cuales se observa el impacto que sus aportaciones han tenido al proporcionar mejores condiciones de vida a sus familias que continúan en sus lugares de origen.

Las remesas tienen mayor relevancia en el aspecto local, es decir, en las comunidades, como un factor económico mediante el que se cubren necesidades de infraestructura, es decir, los ingresos se destinan a atender problemáticas locales. En resumen, las remesas se utilizan para abrir caminos y carreteras, mejoras a viviendas, clínicas y fiestas patronales.

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