Ciudad de México.-Es bien sabido que los niños y adolescentes migrantes, son los que atraviesan más problemas durante su trayecto, debido a la violencia, cansancio e injusticias que se les presentan.

La mayoría de los niños migrantes son hostigados por las autoridades locales y federales; les preguntan acerca de sus orígenes cuando viajan, atacándolos y aumentando el miedo que sienten.

Además, si son capturados por la patrulla fronteriza cuando cruzan por el desierto de Altar, son llevados a centros de detención en Tucson, donde los pequeños pierden la noción del tiempo debido a que no hay luz, son mal alimentados con galletas, jugos, agua de lavaderos y compartiendo el espacio con gente adulta.

Lamentablemente esto no termina ahí, es preocupante cuando dejan de alimentarse y dejan de estudiar, frenando su proceso de crecimiento porque ya no tienen ningún tipo de apoyo familiar.

Al respecto, la doctora y coordinadora general del Seminario Niñez-Migrantes del Colegio de Sonora, Gloria Ciria Valdéz Gardea, planteó la fuerte necesidad de tener y mejorar los cuerpos de autoridades administrativas, tanto federales, estatales y locales que están en contacto directo con la población migrante.

Esto tiene que venir de una ley y de un programa de migración efectivo, “estamos viendo una serie de situaciones que vulnera la integridad física, moral y mental de niños y jóvenes, y ello también viola los derechos humanos internacional establecidos por la Unicef”.

Con información de El Sol de Toluca

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