Ciudad de México.-  Este 21 de marzo conmemoramos el natalicio del expresidente de México Benito Pablo Juárez García.

Nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca. “Hijo legítimo de Marcelino Juárez y Brígida García” indios zapotecas, dedicados a la agricultura. Huérfano desde los 3 años de edad, queda al sucesivo cuidado de sus abuelos paternos y de un tío quien empieza a enseñarle a leer y escribir el castellano, y al que ayuda en el cuidado del rebaño de ovejas.

Se alberga a partir de 1818 en la casa de Antonio Maza, comerciante de origen italiano, en la ciudad de Oaxaca. Después de estudiar en el seminario local, obtiene el título de abogado en 1833.

Teniendo como su mentor al liberal Miguel Méndez, lleva un impresionante ascenso en su carrera política y dentro de la judicatura, ya que desde su elección como regidor del ayuntamiento se proyectó como un hombre de fuertes convicciones, al grado de luchar contra los abusos de los clérigos y lograr la reivindicación de los ofendidos.

El 31 de julio de 1843 se casa con Margarita Maza, hija del previamente citado Antonio.

Perseguido por Santa Anna, a partir de 1853 sufre prisión en San Juan de Ulúa, y exilio en La Habana y Nueva Orléans.

Después de ocupar diversos cargos, incluyendo los de gobernador de Oaxaca y Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ejerce su mandato como Presidente Constitucional de la República desde 1857 hasta su muerte.

Tras un periodo de tres décadas en que el conservador Antonio López de Santa Anna había dominado la vida política del país, Benito Juárez se esforzó en sus mandatos, en llevar a la práctica el ideario liberal, dictando leyes para hacer efectiva la reforma agraria, la libertad de prensa, la separación entre la Iglesia y el Estado y la sumisión del ejército a la autoridad civil.

Su labor modernizadora topó con inmensas dificultades: la reacción conservadora dio lugar a la guerra de Reforma (1858-1960) y los problemas económicos motivaron el impago de la deuda y la intervención francesa en México (1863-1867). No menos convulsos fueron sus últimos años, y las deserciones surgidas de su propio partido llevarían, tras su fallecimiento, a la longeva dictadura de Porfirio Díaz.

Pese a que pocas de sus realizaciones fueron duraderas, su entrega a unos ideales de justicia social es justamente apreciada, y la historiografía lo reconoce como la figura capital del liberalismo mexicano en el siglo XIX.

Benito Juárez falleció el 18 de julio de 1872 tras una vida llena de innumerables episodios. Su legado es su propia fortaleza, triunfando primero ante los conservadores y luego frente al II Imperio, portando siempre la bandera liberal.

Tras su muerte el Congreso lo declaró Benemérito de la Patria y de las Américas.

Con información de El Mañana de Nuevo Laredo  

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